viernes, 9 de septiembre de 2011

Ajedrez virtual


Los dos ajedrecistas habían jugado miles de partidas durante años. Conocían hasta los más sutiles vericuetos de sus mutuas defensas y ataques.

Esa tarde se sentaron frente a frente, ante una mesa vacía y se miraron por largo rato sin mover un músculo.
— Jaque mate —dijo finalmente uno de ellos.

El otro suspiró, extendió la mano e inclinó su rey invisible.

Microcuento de Graciela Pérez Aguilar.

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