domingo, 19 de agosto de 2012

El primer perro del mundo

Cuentan las abuelas del pueblo kato que, un día, el gran dios Nagaicho quiso crear el mundo. Para eso, llevó con él a un perro.
Primero, el dios formó la Tierra y después puso cuatro inmensas columnas para sostener el cielo. Más tarde, hizo a un hombre y a una mujer con la tierra, que todavía estaba blanda y caliente. El perro movió la cola al ver cómo cobraban vida.
Luego, Nagaicho creó el sol resplandeciente y la luna fría, el océano inmenso y los árboles verdes que se hamacaban en el viento. El perro hizo pis por primera vez en el tronco de un nogal de altas ramas.
A continuación, el dios creó osos y ciervos, coyotes, venados, serpientes y muchos otros animales
— Hace falta agua dulce para todas estas criaturas—le dijo el dios al perro.
Entonces, Nagaicho arrastró sus grandes pies por la tierra y dejó unos surcos enormes. Luego, metió sus dedos inmensos en las rocas. De allí brotaron manantiales que corrieron por los surcos, formando ríos cristalinos.
—Prueba si el agua es pura—le ordenó al perro. Y éste bebió con rápidos lengüetazos. Después, el mismísimo dios disfrutó del líquido transparente.
Más tarde, todos los demás animales y también los seres humanos se acercaron a las orillas para beber y bañarse.
—Tenías razón, el agua es buena—le dijo Nagaicho al perro—. Mira cómo todos la beben.
Luego, el dios apiló piedras para formar lagos artificiales y estanques donde puso peces,  tortugas y anguilas.
Muy pronto crecieron las flores y las frutas en esta tierra nueva que se llenaba de vida.
Una vez terminada su tarea, Nagaicho le dijo al perro:
—Camina conmigo. Veamos cómo ha quedado todo.
Los dos anduvieron por altas montañas  y llanuras donde crecían los tréboles y el pasto verde. A su paso saltaban las langostas y corrían las liebres. Los seres humanos comenzaban a construir sus primeras chozas y los saludaban al verlos.
—Lo hicimos bien—le dijo el dios al perro—. Ya podemos descansar.
Así fue como los dos regresaron a su casa, en el lejano Norte de la Tierra y durmieron con un sueño profundo.
Cuando las abuelas kato terminan de contar esta historia, siempre hay algún nieto que pregunta:
—¿Entonces, Nagaicho creó todo menos el perro?
—Así es—dicen las abuelas—. El perro ya estaba desde antes…


Leyenda del pueblo kato.
Versión de Graciela Pérez Aguilar.

Foto: Perro corriendo, tomada del sitio 123RF

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